Como músicos, estamos acostumbrados a tener que rendir a diario. Sin embargo, ¿qué pasa esos días en que las cosas no salen bien?

Organizar el estudiar, afinar el instrumento, comprobar que todo está bien, repasar partituras, estudiar el pasaje que no sale, subir velocidad… y en medio de todo eso: el móvil que no para de vibrar, te dan una mala noticia, aparece un compañero y te interrumpe, un amigo que necesita que le escuches o una llamada para que toques dentro de dos días un repertorio completamente nuevo.

Hay días y días. Eso es así. Y como músicos también nos pasa.

Podemos tener la mejor rutina del mundo, los mejores hábitos, la organización más eficaz, la planificación más exacta sobre la faz de la tierra… ¡y que aún así surjan imprevisto! Días donde todo va a lo loco y no puedes evitarlopor mucho que lo trates de controlar.

¿Qué podemos hacer en esos momentos?

  1. Aceptar la situación: eso es lo que tienes entre manos y lo que hay que gestionar.
  2. Reconocer en qué te ha afectado: ¿qué áreas de tu vida se han visto perjudicadas?
  3. Evaluar el problema: ¿es realmente grave? ¿necesitas solucionarlo ya o puede esperar?
  4. Buscar soluciones: ¿qué puedes hacer que dependa de ti para solucionarlo o llevar la situación de la mejor forma posible?
  5. Tener un diálogo interno positivo: ¿qué necesitarías que te dijeran en este momento? Háblate como si fueras tu mejor amigo en esta situación.

Hay veces en que no podemos hacer mucho más de lo que estamos haciendo, en que simplemente podemos estar. Pero si hay algo que puedes hacer para mejorar la situación, ¡adelante!

Recuerda también esto: no tienes que poder con todo. Y si lo que está sucediendo te sobrepasa, pedir ayuda (o preguntar por otros puntos de vista) es lo más responsable que puedes hacer.

Hay días buenos y días malos. Y todos duran las mismas veinticuatro horas.

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