Hay una cosa que debemos tener en cuenta y que no se nos puede olvidar nunca: antes que músicos y artistas somos personas.

Está muy bien amar nuestro trabajo y que nos guste mucho lo que hacemos. Por supuesto que sí. Pero antes de esto, también debemos empezar a querernos nosotros y a cuidarnos para poder mantener un equilibrio entre ambos aspectos.

Es absolutamente normal reconocer que, como personas que somos, tenemos altibajos en nuestro día a día. La vida, como ya te he comentado en otras ocasiones, no es lineal. Es decir, que no sucede sin más, sin ningún problema, como si fuera un camino recto, a la misma altura y sin ningún escombro por medio. ¡Para nada! Lo habitual y propio de la vida es que a veces ocurran cosas a nuestro alrededor que nos influencien en distintos ámbitos, tanto en lo profesional como en lo personal, e incluso nos pueden hacer sentir malestar e incomodidad. ¿Por qué? Porque muchas veces se añaden cambios inesperados que provocan alteraciones en nuestros planes.

Y, como eso suele ser bastante incómodo, una de las respuestas habituales es el estrés. Habitualmente, tratamos de “incorporar” de alguna manera esos cambios en nuestra rutina pero muchas veces no sabemos cómo hacer para abarcarlo todo.

El estrés suele ser un factor a tener en cuenta

Por otra parte, es necesario explicar que el estrés es un sentimiento de tensión física o emocional. Puede provenir de cualquier situación o pensamiento que lo haga sentir a uno frustrado, furioso o nervioso. Y coincidirás conmigo en que esto se presenta muy a menudo en la vida de un músico o de un artista: cuando no llegamos a una fecha de entrega, cuando vemos la audición cada vez más cerca, cuando sentimos que no estamos del todo preparados para lo que viene… o cuando vemos que tenemos muchas cosas que hacer, pero muy poco tiempo.

Y déjame decirte una cosa: es normal sentir que a veces uno no llega a todo.

¿Qué hacer si tengo un mal día?

Como ves, es muy habitual tener sentimientos de frustración o angustia. Así que NO TE PREOCUPES. Porque, aunque no es lo ideal, la mayoría de las personas ha experimentado este tipo de situaciones alguna vez en su vida, no eres el único o la única. Pero, sobretodo, hay algo que tienen en común: han aprendido de ellas. Y eso es lo que me gustaría que tú hicieras a partir de ahora.

Porque, seamos realistas, por mucho que queramos que todo vaya sobre ruedas, la realidad es que, en algún momento, tendremos un día malo. Y seguramente sea más a menudo de lo que nos gustaría, pero van a estar ahí y no podemos evitarlos.

Eso sí, lo bueno de todo esto es que sí hay algo que podamos hacer: podemos controlarlos. Quizá no podemos controlar las circunstancias, pero sí la manera de manejar lo que sucede. Decidir que lo que ocurre fuera de mi control me afecte o no, solo depende de mí.

Tenemos que empezar a hacernos conscientes de que hay cosas que no son nuestra responsabilidad, que se escapan de nuestra zona de control, y que no pasa nada.

Los días malos también ocurren, pero es que hasta los días malos solo duran 24 horas.

Y tú decides cómo tomarte esas 24 horas, si refunfuñando porque los planes no salen como tú quieres, o si bueno, te dejas fluir, intentar hacer todo lo que esté en tu mano, y aceptar que no todos los días pueden ser súper productivos.

Y cuando esto te ocurra, y sientas que estás atascado en lo negativo y no puedes salir: no te preocupes. También es muy sano quejarse, soltar un par de tacos si lo necesitas, y frustrarte durante un par de minutos.

Pero una vez pase eso, te recomiendo que pienses en 3 cosas buenas que hayan pasado en ese mismo día. Esto te ayudará a conectar con pensamientos positivos, que se traducirán también en emociones positivas, y cambiarán la química de tu cerebro para sentirte mejor y salir de ese estado negativo.

Y si crees que esto te está sobrepasando…

También es posible que sientas que llevas estancado o estancada mucho tiempo, que es una situación de la que no consigues salir por más que buscas información o tratas de ponerle remedio.

En este caso, lo más recomendable para ti sería pedir ayuda a un profesional, ya sea dentro del mundo de la psicología o del coaching.

Ya sabes que, si lo deseas, puedes ponerte en contacto conmigo y través del apartado Coaching de mi página web y trataremos de encontrar el plan que mejor se adapte a ti para superar esta situación y alcanzar el bienestar que deseas.

Recuerda que lo principal es que tú te encuentres bien, primero como persona y después como artista, para así poder disfrutar de todas las facetas de tu vida. Si no hay un equilibrio en tu vida personal es muy difícil que te sientas bien a nivel profesional, y viceversa. Y eso es lo más importante.

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