1. Busca la relación y el contacto.

Virtualmente, eso sí, o guardando la distancia de seguridad. Y es que tenemos que evitar aislarnos. Es vital que compartamos nuestras inquietudes y necesidades que tenemos. Abrirnos a la vulnerabilidad es un signo de fortaleza. Decir que estamos por un mal momento, o que sentimos inquietud o miedo, es bueno, sano y natural. Es un símbolo de valentía. Porque cuando nos abrimos y nos sentimos escuchados, nos damos cuenta de que hay más personas como nosotros, eso nos hace sentir bien y reconfortados.

2. De forma intencional hay que pensar en positivo.

La idea es que nuestra mente siempre genera pensamientos, y si no buscamos generar pensamientos negativos, lo que sucede es que, de manera natural, comenzamos a pensar pensamientos negativos. Y debido al entorno en el que estamos, los pensamientos van a ser negativos sí o sí. Así que nosotros, intencionalmente, hagamos uso de pensar en positivo. De pensar qué puede salir bien de todo esto, qué beneficios puede reportarnos, qué podemos aprender. Si no lo hacemos, nos dejaremos arrastrar por los pensamientos negativos y los niveles de ansiedad y de presión se dispararán y, cuando esto pase, será muy difícil salir de este hoyo cuando todo esto pase: que pasará.

3. Parar para reflexionar.

Aprovechemos este confinamiento para dedicar tiempo a pensar en nuestra vida, en qué queremos hacer, qué podría ayudarnos a enfrentar esta situación de la mejor manera, qué tipo de ayuda necesitamos al lado, cómo queremos mostrarnos al mundo cuando esto pase, trabajar en cambios que queramos implementar.

4. Cuidarnos físicamente.

¿Qué quiere decir esto? Pues que evitemos pasar todo el día en pijama. Vístete como si fueras a trabajar. Quizá no con el mismo grado de pulcritud, pero sí con aquello que nos dé la sensación de estar activos. Esto también implica respetar las horas de sueño, evitando quedarnos hasta las tantas pegados a la pantalla. Y es que es mucho más difícil enfermar si cuidamos el sueño, porque nuestro organismo se repara durante el sueño. Además, se potencia el sistema inmune (y, por tanto, será más difícil que los virus nos ataquen).

5. Hay que moverse.

Caminar por casa, hacer sentadillas, flexiones o rutinas de 7 minutos. Evitemos quedarnos en el sofá. Cuando ejercitamos el cuerpo pensamos con más claridad, y tenemos que hacerlo para poder empezar a pensar qué vamos a hacer cuando esto acabe.

6. A por el mundo digital.

Muchos de nosotros hemos visto cómo nuestra manera de trabajar se ha visto alterada y también ha servido para que nos demos cuenta de la importancia del mundo digital como plataforma que nos dé visibilidad como artistas. Aprovecha estos días para formarte, para ver de qué manera puede ayudarte a ti y a tu arte.

7. Busca momentos de silencio.

¿Para qué? Para evitar el ruido exterior. Nuestra cabeza, como ya dije antes, nos llena de pensamientos negativos. Por eso, en este sentido, la recomendación es de 5 minutos de silencio al día. Yo propongo la meditación y centrarnos en nuestra respiración. Puede que la mente se distraiga, claro, pero no pasa nada. En ese momento, la volvemos a traer al momento presente, a la respiración. Y si queréis saber más, os invito a que busquéis sobre neurociencia contemplativa para que investiguéis sobre los numerosos beneficios del silencio en el sistema inmune.

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