Parece que la incertidumbre es “la nueva normalidad”. Estaba allí, pero no la veíamos. Y ahora se ha hecho más real que nunca. En la vida, y en el mundo de la música y el arte, a menudo pensamos que, con tener unos estudios determinados o una lista de funciones o conciertos cerrados, es suficiente y no tendremos que preocuparnos más. 

Pero sí que hay algo más: “sostener la incertidumbre” es un ingrediente básico como artistas.

Siempre vamos a encontrar un concierto que se cae, un proyecto que no sale, una audición que nos provoca más nervios o presión de la cuenta. Siempre hay imprevistos porque el mundo del arte, como la vida, no es lineal.

Y en el fondo siempre lo hemos sabido. Porque estamos más que acostumbrados a escuchar las expresiones de “sí, estudias piano, pero, ¿qué más? ¿Qué otra carrera haces que pueda sustentarte? Porque de la música no se vive”. Y ahora, con toda la crisis que estamos viviendo actualmente, la incertidumbre se ha vuelto más real que nunca. Casi que la podemos sentir y tocar en todos los ámbitos: en el de los profesores, en el de los concertistas, de los gestores culturales…

La única verdad presente es que el mundo está cambiando. Y ya lo decía Darwin en su teoría sobre la evolución “no sobrevive el más fuerte, sino el que mejor se adapta”.

¿Te has dado cuenta de los cambios que se están haciendo en tu sector? ¿De qué manera te afectan?

Si queremos navegar con cierta seguridad y certeza a través de la incertidumbre tenemos que:

1. Ver y escuchar qué está pasando: qué preocupa y qué cambia exactamente. En esas pequeñas cosas que se están haciendo de forma distinta está la diferencia en quedarnos estancados o ir un paso por delante. No esperes el cambio para reaccionar, sé reactivo: prepárate antes y provoca el cambio que quieres y estate preparado para cuando llegue. Porque si no, cualquier situación te llevará por delante y te arrastrará.

2. Entiende cómo trabajas. Nuestra manera de actuar dice mucho de nosotros. Por eso, si te has fijado un objetivo, seguramente ahora estarás midiendo los avances para ver si estás yendo por el camino correcto. A veces nos despistamos mirando qué están haciendo los demás y esto está bien para inspirarte. Pero no para compararte. Necesitas ser honesto contigo mismo y medir tus propios avances en función de tus capacidades y del lugar en el que estás ahora, para ver cómo vas evolucionando y consiguiendo poco a poco los objetivos que quieres. Y cuando mides y ves que vas avanzando por ti mismo, te va a dar un chute enorme de energía.

3. Por último, necesitas ser y estar. También en la incertidumbre. Porque es necesaria para tomar un momento, respirar, pisar el freno, parar y pensar.

“No temas ir despacio, solo teme no avanzar.” 

Proverbio chino.

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